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Coronavirus en Brasil: Bolsonaro dice que “la gente no puede quedarse en su casa” y su popularidad se estrella por el manejo de la crisis

La popularidad del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, cayó 4 puntos porcentuales este mes, golpeada por su desempeño personal ante la crisis sanitaria y económica provocada por la propagación del nuevo coronavirus, mostró el viernes un sondeo del instituto Ipespe para XP Investimentos.

Realizado por vía telefónica en una semana en que dos fuertes cacerolazos en varias ciudades de Brasil evidenciaron el disgusto de muchos brasileños con la forma en que el mandatario está enfrentando la crisis, el sondeo indicó que Bolsonaro es rechazado por 36{3ff13aebe241d80a0f7dbd2f56b77d3811ac54c5405045bb6f635e033c46b244} de los consultados, que calificaron su gobierno como malo o pésimo.

El mandatario, al hablar el viernes con periodistas en la puerta de la residencia oficial de la Alvorada, volvió a criticar a gobernadores “que están tomando medidas extremas”, en una muestra que no pretende dejar de lado los embates políticos pese a la coyuntura amenazante para la situación sanitaria y económica de un país de 210 millones de habitantes con el mayor Producto Interno Bruto (PIB) de América Latina.

“Hay ciertos gobernadores que están tomando medidas extremas, que no les compete a ellos, como cerrar aeropuertos, cerrar carreteras, no les compete. Cerrar shoppings, cerrar ferias”, indicó Bolsonaro, en una nueva crítica a Wilson Witzel, el gobernador de Río de Janeiro y uno de sus rivales políticos, quien suspendió vuelos para tratar de mitigar la expansión del virus en su estado.

“La economía está parando, está parando. Están tomando medidas, a mi entender, exageradas. Cerrar el aeropuerto en Río de Janeiro. No le compete a él, mi Dios del cielo… Vi el decreto del gobernador de Río y confieso que quedé preocupado, parece que Río de Janeiro es otro país. No es otro país”, agregó Bolsonaro.

El jefe de Estado advirtió que, en caso de que cierren los comercios, faltará comida y habrá riesgo de saqueos, y la mala alimentación dejará a la población más propensa a tener complicaciones con el virus.

“Las personas no pueden quedarse en sus casas, tienen que salir a buscar su sustento”, siguió.

“Yo no puedo, como jefe de Estado, salir gritando por ahí ‘va a morir todo el mundo, no hay forma’. No podemos entrar en esa situación, en pánico. Empeora la situación de Brasil. Tengo que decir la verdad y transmitir tranquilidad al pueblo brasileño”, declaró.

En la noche del jueves, en una transmisión en vivo por una red social, Bolsonaro también se refirió como exageradas a las medidas adoptadas en Río de Janeiro y San Pablo para detener la propagación del nuevo coronavirus.

Luego, el mandatario salió al cruce de su Ministerio de Salud, que informó que volvería a llamar a los médicos cubanos que se quedaron en Brasil tras trabajar en el programa oficial Más Médicos, de atención sanitaria en lugares remotos del país. Bolsonaro criticó la formación de los profesionales de la salud cubanos y aseguró que eran “objetos de venta” de la dictadura cubana.

“El presidente de la República decidió dar más importancia a la amenaza de la recesión que a las preocupaciones con la salud”, consideró el analista político Alon Feuerwerker, de FSB Comunicacao.

Con las atenciones de la población centradas en las amenazas a la vida, propia y de seres queridos, “la aparente falta de cuidado del gobierno en sintonizar con esas preocupaciones potencializó las fragilidades que venían latentes y se juntó todo en una tempestad casi perfecta”, concluyó el analista.

Pese al mensaje del presidente, en San Pablo y en Río de Janeiro, dos de las principales ciudades del país, las calles estaban semivacías, debido al cierre de comercios y escuelas y a que millones permanecían trabajando en sus casas.

La situación era parecida en Brasilia y en Florianópolis, donde el transporte fue paralizado por decisión municipal.

(Brasilia, corresponsal)

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