Policiales

Doble femicidio en San Antonio: Kozak “puede estar en el pueblo”

Los días pasan y no hay nada que permita a los investigadores saber dónde se oculta Sergio KozaK (38), acusado de ser el doble femicida de San Antonio. El hecho quedó registrado en una cámara de seguridad y el hecho lo presenció Rafael, el hermano e hijo respectivamente de las víctimas quien no alcanzó a detener el ataque.

El hombre está señalado de asesinar a balazos a su expareja Débora Elizalde y Gabriela Agüero (39). Es por ello que ante la necesidad de procurar la detención del sospechoso para que rinda cuentas ante la Justicia, el ministerio de Gobierno de la provincia anunció una recompensa para aquel que pueda dar un dato certero que sirva para aprehender al apuntado que desató la tragedia en el pueblo.

Jorge Elizalde, padre de Débora Elizalde y exmarido de Gabriela Agüero, habló con un medio princial y dio su parecer acerca de dónde podría estar oculto el doble femicida. “Desde mi punto de vista hay dos opciones: una, que puede estar en el pueblo escondido y la otra que se fue a Brasil”.

También descartó que pueda estar en el monte. “Los padres tienen una chacra, viven cerca, no creo que pueda estar muy lejos”, estimó.

Acerca del ofrecimiento de la recompensa por datos del paradero de Kozak, dijo que confía que la gente que sepa algo se anime a contarlo. “Hasta el momento nadie dijo nada. Tampoco se habló más de una camioneta blanca que lo habría ayudado”, cerró.

Un millón de pesos es la cifra que se ofrece desde la cartera que encabeza Marcelo Pérez para el que brinde datos fidedignos y útiles acerca del paradero del prófugo. “Ofrécese como recompensa dentro del territorio de la provincia hasta la suma de $1.000.000 (pesos un millón), destinada a los ciudadanos misioneros que, sin haber intervenido en el hecho delictual, brinden datos útiles a fin de lograr la aprehensión del prófugo Juan Sergio Kozak DNI N° 30.173.942”, dicta la resolución.

El monto de dinero que ofrece el Ministerio, obedece a la complejidad del hecho y la dificultad que tienen las autoridades para la obtención de información.

Crimen y fuga

San Antonio es una localidad fronteriza con Brasil y desde el pasado lunes 21 de febrero aún es una incógnita si Sergio Kozak cruzó al país vecino o permanece en el lado argentino oculto vaya saber dónde. Ahora se espera que la retribución pecuniaria permita que alguien se anime a contar algo que sirva a las autoridades para detenerlo.

Débora, su hermano Rafael y su madre Gabriela, se habían dirigido entre la noche del domingo y la madrugada del lunes 23 de febrero pasado a un local bailable en Bernardo de Irigoyen. Débora estuvo en pareja menos de un año con Sergio quien había sido su empleador, dado que era el propietario de un telecentro de San Antonio. La joven decidió terminar con la relación y por la insistencia del hombre a que volviera con ella y por inclusive algún episodio de violencia, decidió buscar protección. Lo denunció ante la Justicia y así fue dictada una orden de restricción de acercamiento.

Aún con conocimiento que debía alejarse de Débora, no se retiró del local donde esa noche también estaba ella. Cruzaron palabras y la joven decidió que era mejor irse. Junto a su madre fueron en el vehículo de un conocido. Dejaron a Débora en la casa de una amiga y Rafael y su madre regresaron al lugar de esparcimiento. Sergio seguía en el lugar y también llegó a tener una discusión con Gabriela.

A las 3 Rafael y su madre salieron del lugar. Pasaron a buscar a Débora siempre en el vehículo del amigo de ellos. Llegaron a San Antonio y pararon frente a la casa de la abuela de los jóvenes (la casa de ellos está apenas a unos metros). Sergio los había seguido en su camioneta Fiat Toro.

Cuando ambas cruzaron la calle el hombre intentó embestirlas. Débora se acercó al lado del conductor y recibió un disparo. Su madre ya había sido herida en una mano y cuando intentó acercarse para detenerlo también le dio un disparo que la hizo caer derrumbada. Rafael había intentado detenerlo, se metió en la cabina, forcejeó y logró que el arma cayera al costado de la calle. Sergio le dijo que no se atreviera a seguirlo porque también le iba disparar. El joven intentó reanimar a su madre y su hermana pero ya nada podía hacer. Kozak descartó la camioneta y desapareció.

Rápidamente con una orden judicial del Juzgado de Instrucción 3 a cargo del magistrado Martín Brites la policía allanó la vivienda del prófugo donde incautaron municiones. En el lugar también se toparon con un hallazgo perturbador: en un ropero de la casa el propietario tenía pegadas numerosas fotografías de Débora, en una de las cuales estaba empuñando un arma de fuego que se cree que fue la misma o similar a la utilizada para quitarle la vida.

Gabriela Agüero era madre además de una beba y dos gemelos de 20 años, uno de ellos Rafael. Era también profesora de portugués. En tanto que Débora era estudiante de lengua y literatura en Eldorado.

La autopsia reveló que ambas murieron desangradas por disparos que les ingresaron por el hombro y por el cuello. Madre e hija fueron enterradas el miércoles 23, en medio del dolor de sus familiares, amigos y el pueblo mismo.

(Fuente: P.E)