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Hoy comienza el verano y será el día más largo del año


El solsticio hace referencia al momento en el que el Sol irrumpe con más fuerza sobre uno de los dos hemisferios terrestres. En diciembre tiene lugar el segundo solsticio. En este caso, el día será el más largo del año. Este 2019 tendrá lugar el sábado 21 de diciembre.

Las poblaciones ecuatorianas no sentirán con mayor intensidad el denominado ‘día más largo del año’, el próximo sábado 21 de diciembre, debido a que están ubicadas cerca a la línea ecuatorial. No así las ciudades situadas más al sur de la Tierra, las que sí registrarán más tiempo de sol durante el solsticio de verano.

A lo largo del año la posición del Sol vista desde la Tierra se mueve hacia el Norte y hacia el Sur. La existencia de los solsticios está provocada por la inclinación del eje de la Tierra sobre el plano de su órbita.

En los días de solsticio, la duración del día y la altitud del Sol al mediodía son máximas (en el solsticio de verano) y mínimas (en el solsticio de invierno) comparadas con cualquier otro día del año. En la mayoría de las culturas antiguas se celebraban festivales conmemorativos de los solsticios.

En zonas templadas, las fechas de los solsticios son idénticas a las del paso astronómico de la primavera al verano y del otoño al invierno. Las fechas del solsticio de invierno y del solsticio de verano están invertidas en ambos hemisferios.

El día del solsticio de diciembre es la noche más larga del año en el hemisferio Norte y la más corta en el hemisferio Sur. El 21 de diciembre en el hemisferio Sur comienza el solsticio de verano.

Basado en información del sitio web meteogram.es- algunas localidades que tendrán más luz el sábado serán:

Buenos Aires: 14 horas y 28 minutos de luz solar

Santiago de Chile: 14 horas y 22 minutos

Sao Paulo: 12 horas y 44 minutos

Ushuaia, Argentina: 17 horas y 19 minutos

Festejos en el solsticio de verano

La observación de los solsticios es tan antigua como la humanidad. Los primitivos habitantes de nuestro planeta comprobaron que a partir de un día determinado, -en el solsticio-, el sol perdía su fuerza, la disminución de la luz era evidente.

La celebración del solsticio de verano como tal data de 5000 años antes de Cristo a raíz de la permanente observación de la bóveda celeste por sabios astrónomos-astrólogos. Los antiguos griegos definían este acontecimiento referente al Sol como una puerta de entrada a otra dimensión, el sol mermaba día a día porque penetraba en la dimensión del espíritu de los hombres, primero lucía en el exterior para después lucir en el interior. El espíritu se recoge sobre sí mismo para asimilar las experiencias vividas que el sol interior ilumina. A esta puerta imaginaria la llamaron Puerta de los Hombres. Al solsticio de invierno lo llamaron la Puerta de los Dioses.

Esta creencia expresa en un lenguaje metafórico la relación del hombre con los dioses creadores que habitaban el panteón Olímpico, en el hogar de la luz, que es lo que significa Olimpo, luminoso. El hombre solo puede llegar a la luz, a conectar con los dioses del Olimpo mediante una introspección, cruzando la puerta del inconsciente. Los griegos también rendían culto a Apolo, dios de sol, padre de la medicina del alma, al que invocaban encendiendo hogueras de carácter purificador.

Mediante rituales, los kouros, o terapeutas, sometían a los enfermos a sesiones de análisis de sueño mediante la inducción a un estado alterado de conciencia. En estas sesiones les eran reveladas las dolencias del paciente. Los kouros, fueron sin duda los primeros psicoanalistas de la historia. Más tarde la mitología romana se referirá a las Puertas Solares como las dos caras de Jano, el guardián de las Puertas, el dios que simboliza la transición del pasado al futuro, de la vida a la muerte y el renacimiento. Jano tiene influencia sobre las cosechas y sobre la luz y la oscuridad.

Fuente: Aim Digital

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