Provinciales

Los productores se volcaron a la venta a domicilio para no perder la cosecha

La Argentina ya superó los 40 días de cuarentena y aún no hay precisiones respecto de su finalización. La vuelta a la normalidad de la vida y las actividades diarias tienen un horizonte lejano. Es por ello que los trabajadores, entre ellos los productores de las chacras misioneras, deben reinventarse para poder concretar la venta de su producción.

En Posadas, las ferias francas -que concentran a unos 500 agricultores cuando las doce están en funcionamiento- tuvieron una pausa debido a la declaración de circulación comunitaria del coronavirus en la provincia por lo que numerosos productores se vieron afectados por no poder comercializar sus productos.

Uno de estos luchadores es Fernando Rodríguez Dos Santos, un productor de Posadas que tiene su chacra en una zona que linda con el barrio Néstor Kirchner y allí planta lechuga, rúcula, cebollita de verdeo, perejil, morrón, pepino, tomate, chaucha; además de frutas como naranja, pomelo, mandarina y banana.

Con la pausa de la feria tuvo que reinventarse y buscar otra forma de vender lo cosechado para que no termine echándose a perder. “La pérdida es que no lo podemos vender, después se le da a los chanchos pero uno no cultiva para eso. Perdimos acelga, la chaucha se nos pasó así como el tomate, el pepino”, señaló el hombre que también vende carne de pollo y de cerdo.

La solución que le encontró al problema fue salir a vender a las verdulerías de la ciudad capital y a domicilios particulares. Su número de celular se difundió y Fernando tuvo una respuesta más favorable de la que esperaba. En su chacra trabajan su mujer, su madre en menor medida y él por lo que en un momento la demanda los superó.

“Me piden más los días entre semana pero no tengo tiempo para hacer todo el recorrido y acá trabajamos solos. Con la feria ya estamos más acostumbrados porque uno se iba a vender y el otro se quedaba a trabajar”, explicó. 

Sucede que la chacra no permite un descuido ni relaje. Fernando se levanta todos los días a las 5.30 y después de unos mates comienza a recorrer la plantación y ver a sus animales. Los repartos por la ciudad le llevan casi todo un día.

Lleva su mercadería a la feria que se hace en la sede del Partido Justicialista, no obstante, aún no sabe si le toca ir este domingo, porque se van turnando las familias productoras para que todas puedan vender.

Sin embargo, no se siente preocupado por su situación, pero sí por la de sus colegas del interior de la provincia que no pueden venir hasta la capital. “Creo que si todos ponen un poquito de cada uno se puede trabajar bien. En las ferias más grandes la gente está acostumbrada al paseo de compras y esto ya no es más así, dan vueltas y conversan con un feriante que por ahí conoce hace diez años”, consideró.

Solidaridad en Pozo Azul

A diferencia de la zona urbana, en las chacras las actividades continúan y siempre hay oportunidad para solidarizarse con los demás. Así lo vive la familia Ostapiuk de paraje Polvorín de Pozo Azul, uno de los principales productores de frutilla de la zona, quienes tuvieron la magnífica idea de cultivar plantines de verduras para donar a las familias que no pueden comprar semillas para cultivar su propia huerta.

Nelcy Lucía Rohden junto a su esposo Paulo Ostapiuk, son ejemplo de perseverancia. Junto a sus hijos duplican esfuerzos diariamente para mejorar la chacra implementando nuevos cultivos, buscando contar con una importante diversificación, siendo el cultivo de frutilla el fuerte de la familia. Hace más de seis años comenzaron con esta alternativa obteniendo resultados excelentes logrando comercializar las frutas frescas en toda la zona.  

Se sienten preocupados ya que en caso de que la pandemia continúe la zafra puede echarse a perder ya que la venta se realiza casa por casa porque es una fruta delicada que debe cosecharse y vender rápidamente. La familia tiene la mejor expectativa pese a que los pronósticos no sean los mejores y planifican poner en funcionamiento una sala para la elaboración de productos artesanales como queso, mermeladas y pickles.

Si bien recién lograron reponerse de los daños sufridos por una tormenta que destruyó algunos de los invernáculos, eso no les impide ser solidarios. En su labor de voluntaria de Cáritas, Nelcy notó que las familias no cuentan ingresos económicos para comprar semillas de verduras por lo que decidió armar plantines y donarlos.

Es así que en su chacra lucen numerosas bandejas verdes con mudas de lechuga, repollo, coliflor, remolacha, acelga, entre otros, que terminan siendo cultivadas por las familias más humildes.

 “Gracias a Dios estamos llevando súper bien esta etapa, trabajo no falta, todo lo contrario, mientras preparamos la frutilla estoy haciendo plantines de verduras, porque si observamos la mitad de la comida diaria podemos sacar de la huerta y en mi trabajo en Cáritas pregonamos el dar al prójimo. En este caso hago mudas para que planten su propio alimento. Es algo que genera inmensa satisfacción”, indicó Nelcy.

Para recuperar el costo que implica la preparación de los plantines y continuar la cadena, parte de lo sembrado es también comercializado, ya que la demanda es amplia. La entrega se hace a las familias que se ponen en contacto con Nelcy, siguiendo los protocolos sanitarios

Bolsas de mercadería

En Montecarlo, en tanto, la feria franca sigue funcionado los miércoles y sábados en su local propio, ubicado por la avenida Paraguay de esta localidad. Por la cuarentena están asistiendo al predio unos doce feriantes los sábados, la mitad de los que siempre participan, y los miércoles es más reducido aún. 

Ante esta situación los feriantes que no están asistiendo  envían su producción y los que sí pueden se solidarizan con vender los productos y luego agregarle la recaudación, teniendo en cuenta que son productos muy solicitados en esta época, como por ejemplo, el pomelo.

“En la feria armamos bolsines de pedidos y la gente viene y retira o en el caso de que sea una persona mayor y no puede venir armamos su pedido y llevamos a su casa. A veces se juntan varios vecinos en el pedido y es mejor aún”, destacó Alfredo Kraus uno de los feriantes. 

“Se nos hizo difícil”

Elvira Camargo vive en una chacra de diez hectáreas junto a su esposo e hijos en Santiago de Liniers y todos se dedican a la agricultura participan dos veces a la semana en la feria de la localidad de Eldorado.

En su pequeño puesto se pueden encontrar, verduras de las más clásicas como lechuga, acelga, choclo, cebolla de verdeo, perejil, mamón, hasta productos más elaborados como pickles, queso casero, mermeladas, entre otros. Todo elaborado y cosechado de manos del pequeño clan quienes todos los días  a partir de las 6 de la mañana inician la labor matutina en el campo.

“Se nos hizo difícil poder vender nuestros productos durante el tiempo que no estuvo habilitada la feria, muchos productos se nos echaron a perder, como las frutas y algunas verduras como lechuga. Después decidimos salir a vender casa por casa o por pedido, tenemos muchos clientes y eso nos resultó bien. Gracias a Dios el presidente de la feria, Daniel San Juan, habló con el intendente y con medidas preventivas volvimos a trabajar en la feria. Esto nos permitió un respiro en la parte económica ya que vendemos muy  bien cuando estamos en la feria.”, contó la productora. 

Vuelven seis ferias


Fin de semana.
De 6 a 13 el sábado abrirán las ferias de Villa Cabello, Miguel Lanús e Itaembé Guazú; el domingo, en tanto, lo harán la que está en la sede del Partido Justicialista (López y Planes y Lavalle), la del club Racing y la Chacra 32-33. El miércoles 13 se suman la de Itaembé Miní y Santa Rita.

(Fuente: El Territorio)

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