Provinciales

Primer juicio online culminó con un condenado a cinco años de prisión

La Justicia misionera en medio de la pandemia por el coronavirus debió acelerar procesos de digitalización y modernización, a tal punto que ayer se celebró el primer juicio oral por videoconferencia en la historia de la provincia.
Tal como adelantó un medio provincial, la audiencia se desarrolló a través del soporte digital Zoom y permitió que todas las partes estuvieran conectadas e interactuaran en tiempo real desde distintos espacios físicos, evitando la aglomeración de personas en un mismo sitio y cumpliendo de esta forma con una de las medidas sanitarias más importantes para combatir la propagación del Covid-19, el virus que pone en jaque al planeta desde diciembre del año pasado.
Desde la sala de debates del Juzgado Correccional y de Menores Uno de Posadas estuvo la magistrada Marcela Leiva, acompañada por la fiscalía representada por María Laura Álvarez y el defensor Juan Carlos Rolón, todos ellos utilizando elementos de protección buconasal y respetando el distanciamiento social, mientras que desde un sector especial de la Unidad Penal VI de Encausados y Procesados de Miguel Lanús estaba el imputado Juan Alfredo Gómez Lezcano (47).
La audiencia digital se dio en el marco de las disposiciones del Superior Tribunal de Justicia (STJ) de la provincia y para que ello se tuvo que trabajar en forma conjunta entre los servicios informáticos del Poder Judicial y del Servicio Penitenciario Provincial (SPP).
Mediante un comunicado de prensa, el STJ consignó que “de esta manera Misiones será la primera provincia de la región NEA en utilizar esta modalidad de juicio online”, al tiempo que aclaró que “si bien por el momento se ha decidido aplazar la mayoría de los procesos y plazos judiciales, hay juicios urgentes que no pueden esperar y deben concretarse”.
Respecto a la modalidad utilizada, indicaron que es “una manera muy eficaz de dar respuestas judiciales en medio de la emergencia sanitaria que se está viviendo” y detallaron que “los jueces están legitimados para optar por medios alternativos siempre que se cumplan dos requisitos: que se graben todas las comparecencias y que los secretarios judiciales den fe pública de la identidad de cada una de las personas que intervengan durante el proceso”.

El juicio y la audiencia online
Las fuentes consultadas por este matutino señalaron que en realidad el debate oral por esta causa ya había comenzado en marzo, periodo en cual se desarrollaron las primeras jornadas en las cuales declararon varios testigos involucrados en la investigación.
Sin embargo, justo antes de llegar a la última instancia del proceso judicial se decretó en todo el país la emergencia sanitaria por el Covid-19 y eso obligó a suspender las audiencias presenciales y de esta forma la etapa de alegatos y sentencia recién pudo ser retomada ayer y por videoconferencia.
Tal como estaba previsto, esta última etapa del juicio comenzó ayer a las 9, después de una serie de ajustes técnicos que permitieron la conectividad de todas las partes involucradas.
Para cumplir con el carácter público de la audiencia, la videoconferencia fue abierta y a través de un código al menos una veintena de periodistas e interesados también pudieron observar el proceso.
Durante los alegatos, la fiscal Álvarez solicitó la máxima pena prevista para el imputado y tras un breve receso la magistrada Leiva emitió la sentencia que terminó transformando a Gómez Lezcano en el primer sujeto en ser condenado por videoconferencia en la historia de Misiones.
El hombre recibió una pena de cinco años de prisión efectiva al ser declarado autor del delito de amenazas agravada por el uso de arma y en el mismo fallo se dispuso que se trasladado a la Unidad Penal I de Loreto para cumplir con su condena. También deberá recibir tratamiento psicológico.

Historia de violencia
La causa que ayer culminó con sentencia condenatoria tuvo su inicio en julio de 2018 con la denuncia de su ex pareja, pero para comprender la totalidad del caso hay que remontarse al año 2016.
De acuerdo a lo que pudo reconstruir El Territorio, cuando en ese año la víctima dio cuenta que estaba siendo víctima de violencia de género y decidió ponerle fin a la relación, además de radicar una denuncia en un juzgado de familia que derivó en la detención del sujeto y en la imposición de una restricción de acercamiento.
El sujeto recuperó la libertad después de tres días detenido y poco después debió permanecer más de dos meses internado a raíz de un intento de suicidio.
El tiempo transcurrió y la restricción de acercamiento venció, momento que el hombre aprovechó para volver a hostigar e intimidar a su ex pareja, a quien constantemente le recriminaba por terminar la relación y prometía vengarse.
“Nos traicionaste y eso no te perdonaré, todo sigue y todo se paga”, fue uno de los mensajes enviados el 15 de julio de 2018, pocos días antes del episodio que terminó siendo el punto final para su ardid.
Ese mismo día, a su víctima, con quien tiene un hijo en común, le envió otro mensaje alarmante: “Puedo irme otra vez pero te llevaré conmigo, no tengo miedo, lo sabés. De vos depende demorar ese destino o acelerarlo”.
Como si eso fuera poco, en sus mensajes también la instigaba con tener relaciones sexuales a como dé lugar cuando se encontraban. “Tendrás que ir pensando, porque seguro no te querés acordar, tenemos que tener relaciones, no tiene discusión ese punto”, se observa en otra captura de la conversación por WhatsApp que obra en el expediente.
Fue en ese contexto que el 21 de julio de 2018 el hombre llegó a la casa de su ex pareja para entregar al hijo que tienen en común después de algunos días compartidos con el niño.
Allí, el sujeto pretendió besar a la mujer y luego la insistió para que responda la cuestión de tener relaciones sexuales, a lo que la víctima nuevamente se negó y allí el hombro extrajo de entre sus pertenencias un elemento con el que pretendió herirla.
La mujer pidió auxilio a los gritos y el acusado huyó. Días después fue detenido y se acreditó como arma el saca tarugos que utilizó en el hecho.
Atenta a esta seguidilla de amenazas y al nivel de violencia demostrado por el sujeto, en su alegato la fiscal Álvarez solicitó el máximo de pena para el imputado.

(Fuente: El Territorio)

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